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Desde la antigua Grecia hasta los JJOO de Londres, las costumbres religiosas han tenido importancia dentro del espectáculo deportivo.

En el 776 a.C. se celebraron los primeros Juegos Olímpicos, con una carrera dedicada a Zeus. Durante el milenio siguiente, los griegos se reunieron en Olimpia para celebrar una competición similar cada cuatro años, en la que además del deporte se celebraban sacrificios en honor al dios griego y se cantaban himnos.


En la actualidad, sin embargo, los Juegos Olímpicos acogen en una esepcie de Torre de Babel a fieles de muchas religiones, lo que hace de las Olimpiadas un variado escaparate de costumbres y rituales religiosos procedentes de todo el mundo. Muestra de ello son los 193 capellanes, el establecimiento de una sala de oración en cada sede o el centro multiconfesional de la Villa Olímpica.

En la antigua Grecia los atletas se entrenaban y competían para honrar a los dioses. “La idea era que se estaban entrenando para complacer a Zeus, de hecho era parte del ritual de competición la visita al templo, y hacer ofrendas familiares”, explica David Gilman Romano, profesor de arqueología griega en la Universidad de Arizona.

Esta tradición “pagana” fue la que llevó al emperador cristiano Teodosio I a prohibir los Juegos Olímpicos en el año 393 d.C. Tuvieron que pasar casi 1600 años para que se disputaran otra vez los Juegos. Su “refundador” fue el francés Pierre de Coubertin, en 1896.

La competición se liberó de los rituales antiguos, pero la modernidad trajo nuevas costumbres adaptadas a las culturas contemporáneas. Así es como surge el “Olimpismo”, una especie de “religión civil” que cuenta con su simbología, sus himnos y su “espíritu”.

Con los años, el Comité Olímpico Internacional y los países de acogida fueron “introduciendo nuevos símbolos” para reforzar el Olimpismo, explica Stephen Mosher, profesor de gestión del deporte y medios de comunicación en el Ithaca College en Nueva York.

NOVEDADES
El premio en Grecia, consistente en una corona, ha cambiado por una medalla de oro, que desde el año 1928 lleva impresa la imagen de la diosa griega de la victora, Nike . Y aunque el relevo de la antorcha existía en la antigüedad, no fue parte de los antiguos Juegos Olímpicos hasta que lo “inventaron” los nazis en los Juegos de 1936 en Berlín, en un intento obvio para conectar el Estado alemán moderno con el Estado griego antiguo.

Hoy en día, los países del COI y de acogida deben tener cuidado al dar cabida a la expresión religiosa moderna en un ambiente político frecuentemente hostil. Algunas costumbres religiosas pueden llegar a chocar con la competición, como es el sabbat judío o el Ramadán musulmán.

De hecho, en esta ocasión los atletas musulmanes tienen que lidiar con el ayuno diario, ya que se encuentran en plena celebración del mes sagrado islámico. Para los atletas de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y algunos otros será más sencillo: les han extendido una “exención” para que puedan cumplir su ayuno en otra fecha.

Fuentes: Huffington Post, Protestante Digital

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