Argentina

En Brasil se populariza un ministerio de evangelismo entre seguidores de este deporte de lucha de origen japonés.

El apóstol Pablo decía a los creyentes del siglo I que estaba dispuesto a adaptarse haciéndose “judío a los judios y gentil a los gentiles” con tal de ganarles para Cristo. Este es el razonamiento que aducen los impulsores de un nuevo programa que utiliza el jiu-jitsu y otras variantes de combate para predicar el evangelio.

Son numerosas las iglesias latinoamericanas, y sobre todo en Brasil, que están utilizando programas de lucha en los que también aprovechan para dar algún testimonio o predicar el evangelio. En parte se debe a la gran popularidad del Ultimate Fighting Championship (UFC), donde compiten luchadores cristianos como Vitor Belfort, que ha popularizado este deporte-espectáculo en la sociedad y sobre todo entre los jóvenes.


Por ejemplo, la Iglesia Bíblica Evangélica Revival (IEAB), en São José dos Campos, al este de São Paulo, está volcada en su programa de Jiu-jitsu. Su propósito es promover este deporte formando una plataforma desde la que la gente pueda socializar y, finalmente, llevar a Jesús a personas que se suelen encontrar fuera del alcance de la iglesia.

El proyecto está siendo apoyado por la Liga de Jiu-Jitsu brasileña, y está siendo supervisado por los pastores Samuel Martins y Robson.

En la página de Facebook del programa se explica la base del ministerio: “Dios usa a los tontos, para avergonzar a los sabios; utiliza a los débiles para confundir a los fuertes; los músculos no son nada sin la técnica, el control y la fe. Jiu-Jitsu para Cristo”.

La descripción continúa: “IEAB quiere ser una iglesia para la ciudad. Vemos una iglesia que crece en cantidad y en la calidad de una iglesia formada por personas que son transformadas en su esfera espiritual, emocional, moral, física y social. Queremos ser una iglesia cuyo culto está marcado por la experiencia devocional personal y colectiva de la presencia de Dios”.

Y concluye: “Queremos ser una iglesia llena en cuanto a la relación con Dios y con otras personas. Una iglesia donde todos los creyentes conocen sus dones y talentos dados por Dios y sirven en consecuencia, a fin de que todas las necesidades pueden ser satisfechas y el propósito de Dios pueda cumplirse en la tierra”.

Esta no es la única iglesia que está trabajando con un ministerio basado en el Jiu-jitsu, que se ha extendido a más de una decena de congregaciones. Sin embargo, la iniciativa no ha logrado un apoyo unánime del pueblo evangélico.

LÍCITO, PERO ¿INCONVENIENTE?
Algunos líderes cristianos se han mostrado en contra de utilizar este tipo de “gancho” para conectar a la gente con el mensaje del evangelio . El pastor Ciro Sánchez Zibordi, de las Asambleas de Dios en Río de Janeiro, es uno de los que se ha opuesto al uso de la violencia deportiva para predicar.

“Aunque el cristianismo no debe ser legalista, no podemos pasar por alto pasajes como 1 Corintios 6:12 y 1 Tesalonicenses 5:22, que nos enseñan que las cosas aún lícitas y no pecaminosas pueden ser un inconveniente para los cristianos, como un tipo de deporte que da prioridad a la violencia, por ejemplo”, expresó en su blog personal.

El debate sin embargo queda algo soterrado al encontrar testimonios de personas que están llegando a Cristo gracias a este ministerio . Tal vez puedan volver a la mente otras palabras de Pablo: «no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún”.

Fuentes: The Christian Post, Protestante Digital

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