Argentina

Bajo el lema “Te daré paz, Venezuela” cientos de miles recorrieron las calles de las principales ciudades del país.

El 12 de octubre se celebró en Caracas y otras ciudades venezolanas la ya tradicional Marcha para Jesús, que reunió a unas 200.000 personas de todas las edades para transitar las calles en un ambiente festivo y alegre, de alabanza y oración por el país.

Cuenta el diario de la capital El Universal que la marcha fue “alegre, multicolor, con música cristiana que sonó a ritmo de salsa, de rap, de balada y que puso a bailar a un público mayoritariamente joven”. La comunidad de cristianos evangélicos de Caracas recorrió seis kilómetros para recordar que solo en Jesucristo hay unión verdadera, paz y esperanza.


“Jesús es el Señor de Venezuela, el único que nos salva. Veo con emoción que la mayoría de los que marchan son jóvenes, son la semilla que se levanta”, decía Luis Eduardo González, vecino de Sabana Grande, quien ha participado los últimos seis años en esta iniciativa, un evento internacional que se realiza cada año en miles de ciudades del mundo.

“Soy católica pero me alegra que el mensaje de Jesús llegue a Venezuela, que tanto lo necesita. No importa de donde vengan las oraciones. Jesús debe ser nuestra única religion”, dijo Olga González, quien se topó con la movilización y se sorprendió por el río de gente que caminaba por las avenidas principales.

Se hicieron siete paradas de oración a lo largo del recorrido que terminó pasadas las 5 de la tarde. “Cada 12 de octubre debe ser una oportunidad para que todos unidos tomemos a Caracas para proclamar y alabar a Cristo”, dijo una joven.

Es la tercera vez que Milca Rojas, de Guarenas, integra esta marcha. Ayer asistió con una pancarta que decía: “Cuando Cristo entra en tu corazón, en tu vida no hay odio. Dios cambia el corazón”.

La Marcha para Jesús, que se realiza desde hace ocho años, atravesó la ciudad desde el Este (Chacao) y el Oeste (plaza Sucre de Catia) para converger en la avenida Bolívar, donde las manifestaciones de fe se desbordaron. Allí se montó una tarima para celebrar con cantos, alabanzas y oraciones hasta el fin de la jornada.

Fuentes: El Universal
Editado por: Protestante Digital

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