Argentina

Nilton Giese y ALC/CLAI. Varias iglesias evangélicas en Chile, entre ellas la metodista, la anglicana, la luterana e iglesias pentecostales reclaman una acción solidaria con la causa mapuche. «Es importante considerar que la cuestión mapuche es un problema social, derivado de la exclusión de la vida económica, política, social y cultural que ha sufrido por siglos la población indígena de nuestro país. Los esfuerzos primordiales del Gobierno no deben concentrase en los aspectos policiales del tema, sino más bien en encauzar los procesos sociales utilizando medios que no impliquen el uso de la fuerza», dicen las iglesias en diversos comunicados.

La Secretaria Regional del  Consejo Latinoamericano de Iglesias y la  pastoral indígena del CLAI están acompañando el conflicto y apoyando a las iglesias en su solidaridad por la causa mapuche frente al gobierno chileno, además de emitir denuncias de la situación en varios organismos internacionales.

La demanda de los indígenas mapuches por la propiedad de tierras en el sur de Chile, que consideran suyas por derecho ancestral, derivó en hechos de violencia las últimas semanas, en un conflicto que no es nuevo, pero que se agudiza en cada retorno.

El 3 de enero el estudiante mapuche Matías Catrileo murió baleado en un enfrentamiento con la Policía, que repelía a activistas que ocupaban una hacienda privada en la localidad de Vilcún en la región de la Araucanía (700 km. al sur de Santiago).

En Araucanía habita la mayor parte de los mapuches o «gente de la tierra», que representa el 6,6% de la población chilena de 16 millones de habitantes. Muchas de las tierras reclamadas permanecen hoy en manos de terratenientes o empresas forestales y son escenario regular de protestas.

Desde el 10 de octubre de 2007 la activista Patricia Troncoso (hija de una familia evangélica en Araucanía) está en huelga de hambre. Sólo ingiere líquidos – junto a otros tres comuneros condenados en el mismo caso. Troncoso («Chepa» como es más conocida), cumple una sentencia a diez años de prisión por el incendio de un bosque en La Araucanía en 2001.  La huelga busca presionar a las autoridades por un nuevo juicio, ya que los comuneros y Patricia Troncoso fueron procesados y condenados en el marco de la Ley Antiterrorista. Además, demandan la libertad  de los que llaman «presos políticos» mapuches y la «desmilitarización» de la zona donde desde hace varios años se desarrolla un conflicto entre los indígenas, que reclaman como propias tierras pertenecientes a empresas forestales y agrícolas.

Según el pastor Hugo Marillán Millavil, de la Iglesia Metodista de Chile, “los sectores evangélicos y  pentecostales que actúan en la región de Araucanía  han logrado sembrar la buena semilla, surgiendo importantes líderes religiosos y sociales , que  han aportado al fortalecimiento de la  vida espiritual y social Mapuche.”

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