LIMA, 22 de agosto (ALC).- Luego del desastre provocado por el terremoto que sacudió al Perú el pasado 15 de agosto, diversas congregaciones y organizaciones de la Iglesia Evangélica en el país vienen coordinando acciones para apoyar a los damnificados, que dejó casi 600 muertos y miles de heridos.
En el local del Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP), se vienen recibiendo donaciones de víveres de primera necesidad y prendas de vestir, con la finalidad de poder distribuir estos apoyos entre los damnificados, en su mayoría de la región Ica, a 300 kilómetros al sur de Lima.
Además, el CONEP está coordinando reuniones para definir estrategias de ayuda, y ha invitado a participar a diferentes instituciones y organizaciones evangélicas, tales como la Mesa Evangélica Juvenil del CLAI, Lutheran World Relief, Diaconía, Visión Mundial y Compasión Internacional, entre otros.
El CONEP también convocó a estas reuniones a organismo como Misión Urbano Rural, Desafío Miqueas, la Asociación Paz y Esperanza, la Asociación de Grupos Evangélicos Universitarios del Perú (AGEUP), y la Fundación contra el Hambre.
De otro lado, AGEUP ha hecho un llamado a los jóvenes de las iglesias a participar como voluntarios para viajar tanto a la región de Ica, como a algunas localidades de Huancavelica, que también han sido afectadas por el terremoto, donde aún no ha llegado ayuda, con la finalidad de hacer trabajos de apoyo y consolación a los afectados por el sismo.
En las ciudades de Pisco e Ica, se hicieron presentes representantes de las diferentes congregaciones evangélicas, entre ellos el pastor Misael Borda, Secretario General de la Iglesia Evangélica Peruana, y el obispo de la Iglesia Metodista, Jorge Bravo, quienes se apersonaron al lugar del desastre para verificar la situación de los hermanos de sus respectivas denominaciones.
Víctor Liza Jaramillo